
Dinamismo y vitalidad. Esas podrían ser dos palabras que definieran a Mª Cruz Martínez, Maruchi para los amigos. Nuestra coordinadora de Enseñanza Obligatoria y Post - Obligatoria es un torbellino de trabajo y superación que desprende esa dosis de pasión que hacen falta para los grandes proyectos. Directora de la Escuela de Formación Profesional Santa María de los Ángeles, que cumple este año 25 años, cuando se le pregunta por la situación de la ecuación actual se enciende y de ella brotan un manantial de proyectos y buenas ideas que nos confiere la tranquilidad de que nuestros hijos están en buenas manos. Hablemos un rato con ella.
¿Cómo coordinadora de Obligatoria y Post- Obligatoria como ves el panorama educativo andaluz?
No podemos separar lo que sucede en Andalucía sin tener a España como marco de referencia .Estamos viviendo actualmente una fase importante de cambios, no paramos de ir de una ley educativa a otra, con lo que eso conlleva
El índice de fracaso escolar sigue siendo bastante elevado. Los intentos de solucionar este fracaso, a través de las sucesivas reformas educativas no han hecho sino empeorar la situación, ya que entre otras cosas, han llevado a una confusión generalizada, tanto del profesorado como de las familias. Tampoco se ha concedido tiempo a estas reformas para que demostrasen su eficacia o ineficacia: partido político que está en el poder, partido político que modifica las leyes educativas vigentes; y por muy “buenos” que vayan a ser esos cambios, por mucha respuesta que se supone van a dar a las necesidades de nuestra sociedad, por mucha mejoría en la calidad de la educación y tantas otras “carencias” observadas y a las que pretende dar respuesta cada nueva Ley de educación, pienso que los Gobiernos se olvidan de que en quienes más repercuten esta serie de cambios es en cada niño o niña que forma parte de este Sistema Educativo, y en algo tan fundamental como es su formación y su desarrollo como persona.
Los gobiernos olvidan todo lo que implican estos cambios a nivel de estructura de ciclos, programas, contenidos, nuevos libros, nuevos criterios de evaluación, asignaturas que cambian de modalidad (obligatorias - optativas), asignaturas que dejan de ofertarse, cambios de requisitos para obtener Títulos, modificaciones en el acceso a la Universidad y un largo etcétera. Esto repercute también en el profesorado, a quien esta situación le exige dedicar la mayor parte de su tiempo a reestructurar programaciones para que se ajusten a la Ley, más que en pensar cómo mejorar sus métodos docentes o en cómo motivar a sus alumnos; y en las Administraciones, que se dedican a reelaborar nuevos protocolos de actuación, de regulación, de evaluación, a parar procesos y reanudar otros nuevos, a estudiar sus nuevas obligaciones, nuevos requisitos… volviéndose más ineficaces. Recientemente y como consecuencia de la entrada en vigor de la LOE se han modificado las enseñanzas de Bachillerato y Formación Profesional..
Pasamos por una época de cambios y reformas importantes que en principio deberían mejorar la calidad de la educación, pero esto no será posible si no hay una continuidad en las leyes educativas y por supuesto una apuesta definitiva por la enseñanza como la inversión más rentable que puede realizar un país o una comunidad autónoma y para ello hace falta una financiación, es decir , mayores dotaciones presupuestarias.
¿Qué papel tiene ACES en esta realidad educativa que vivimos en nuestra comunidad?
ACES tiene un importante papel dentro de este panorama en múltiples aspectos.
A nivel institucional porque podemos reivindicar situaciones injustas para los centros que somos economía social, todavía no se nos identifica como centros sostenidos con fondos públicos, y en numerosas ocasiones nuestro alumnado y profesorado, sobre todo, se queda fuera de muchos programas porque a pesar de que la LEA reconoce estos derechos, no se han habilitado los mecanismos necesarios para hacerlos efectivos.
Desde otra perspectiva, una asociación como ACES trata de mejorar la calidad de la enseñanza que ofertan sus asociados, ello pasa por varios puntos.
En primer lugar trata de mejorar nuestros centros como empresas, lo cual repercute directamente en la calidad de nuestros servicios. Elaboramos y pensamos con mentalidad estratégica, a través de la implantación de sistemas de gestión de calidad somos cada vez más conscientes en pensar desde el punto de vista del cliente (familias, alumnado, administración, personal de los centros, y empresas e instituciones con las que colaboramos.
Recibimos formación para nuestros equipos directivos, Consejos Rectores y trabajadores de los centros, etc. ya que no debemos perder de vista el doble carácter que debe tener el profesorado de una cooperativa; su perfil abarca, por un lado el estrictamente «docente- y, por el otro, el de «socio empresario.
Como docentes, los nuevos planteamientos pasan por una «formación permanente- y por la exigencia que hoy día se plantea de contar con profesionales cualificados dispuestos a adaptarse a los nuevos cambios o retos sociales.
La formación permanente es una constante en los profesionales de la educación, una exigencia más para el profesorado cooperativista si quiere ser una opción válida dentro del mercado. Por tanto, la formación del profesorado de este sector tiende hacia dos direcciones, lo estrictamente profesional a fin de renovar y poner al día sus conocimientos técnicos y profesionales y, de otra, los derivados de su ocupación empresarial en la sociedad cooperativa.
¿Por qué elegiste el cooperativismo como fórmula para desarrollar tu profesión?
Realmente yo no elegí el cooperativismo, sino que fue este quien me eligió a mí. Mi experiencia docente anterior procedía de un centro privado (una soc. anónima y cursos de FPO para una entidad sin ánimo de lucro), además había trabajado como economista también en una Sociedad anónima, así pues el tema del cooperativismo me llegaba muy de lejos. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que realmente el cooperativismo dota de un espíritu diferente a los centros de enseñanza.
Por deformación de mi formación creo en los principios de eficiencia, productividad, rentabilidad, creo en la innovación y el crecimiento y mejora. Las demás formas sociales que conozco aplican estos principios pero olvidan algo que para mi es muy importante: La Persona, y creo firmemente que eso es algo que siempre está presente en las sociedades cooperativas, esto, que duda cabe, debe influir en el producto final: la calidad de la enseñanza. Pienso que una empresa, tiene como mayor y mejor activo a las personas, y prueba de ello es la relevancia que actualmente se está dando a la gestión del conocimiento, etc.
¿Inculcas a tus alumnos los valores de la Economía Social? ¿Cómo estos valores pueden ayudar en la formación de los estudiantes?
Realmente creo que la mayoría de los profesionales de la enseñanza inculcamos en nuestros alumnos los valores cooperativos, ya sea de forma directa o de forma transversal en el desarrollo de nuestras asignaturas: el aula es siempre un espacio abierto donde todos sus integrantes pueden participar en todo, son los alumnos de común acuerdo quienes fijan los requisitos y reglas, todos votan y eligen. Tratamos de fomentar en ellos el gusto y la importancia de la formación y la información, el espíritu crítico y la importancia de la persona por encima de todo. Trabajamos en grupo y por grupo…
¿Qué papel juega la Formación Profesional en la educación andaluza?
Actualmente la Formación profesional se divide en dos subsistemas, Formación profesional inicial y formación para el empleo, imagino que la pregunta viene por el lado de la formación profesional inicial, la que todo el mundo entiende como formación profesional reglada y que depende de la Consejería de Educación. La formación profesional tiene un papel muy importante dentro de la educación, por un lado capacita y cualifica profesionalmente al alumnado, pero a su vez sirve de puente entre la escuela y el mundo laboral, tal y como está diseñado el actual sistema, el alumno tiene posibilidades de continuar estudios superiores o insertarse en el mundo laboral.
Ya se recibe una formación profesional inicial en la ESO, y posteriormente una formación profesional específica, ya sea de grado medio, ya sea de grado superior (si antes se ha realizado Bachillerato o una prueba de acceso), pudiéndose después acceder a una carrera universitaria.
Al mercado laboral le aporta técnicos cualificados para el desarrollo de dos distintos puestos de trabajo que este demanda, en teoría el mercado debería ser un referente del sistema de formación profesional, y este último debería estar diseñado para poder responder de forma ágil y dinámica a las necesidades del mismo.
¿Cuáles son los proyectos de futuro que se plantea ACES en el área de Educación Obligatoria y Post- Obligatoria?
En primer lugar estamos implantando un modelo educativo común para todos los centros ACES, desarrollado por nosotros como muestra y manifestación de identidad y a la vez como seña de distinción frente al resto de asociaciones y centros. Esto es algo sumamente importante ya que refleja nuestro ideario, nuestra forma de sentir y de hacer las cosas. Así pues, cuando una familia se plantee llevar a sus hijos a un centro ACES, sabrá qué tipo de enseñanza va a recibir.
Este modelo define nuestra identidad común, pero a la vez respeta las peculiaridades de cada centro, es el marco del cuadro.
Creo que llevar este modelo a la práctica es el proyecto más importante y más cercano dentro del orden temporal.
Resaltar también que trataremos de crear espacios comunes para el intercambio de experiencias, materiales, etc para el profesorado que pretendemos se constituya en una seña de identidad.
Estamos trabajando por mejorar nuestro sistema de gestión de calidad y la plataforma que lo soporta, haciendo que cada vez sea más útil y facilitadora del trabajo, y que se constituya en una potente herramienta de comunicación entre nosotros.
Podría hablarte de muchas más ideas, de intercooperación entre centros y algunas otras cosas, pero lo dejaremos por estar todavía en fase embrionaria.